Manifiesto Al Éxito

Manifiesto Al Éxito

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Manifiesto al éxito

Cuando uno toma la decisión de conquistar la cumbre del éxito, se suele focalizar toda la atención en el acto de conseguirlo, y muy poca en la maravillosa experiencia que dicho viaje ofrece. Por esto, a veces se necesita un Manifiesto al Éxito.

 

Una pausa de reflexión, para recaudar las fuerzas y tomar respiro. Para observar el camino recorrido y darse una palmada en el hombro, con un “bien hecho, sigue así” añadido.

 

El conseguir metas y objetivos puede llevar a un sitio donde es muy fácil sentirse especial, único, todopoderoso. Este es el sitio que muchos no han logrado ver, saborear y grabar en sus memorias.

 

Es un buen sitio, el mejor sitio. Quien lo alcanza está automáticamente entregado a la decisión de verse como alguien mejor, como persona, o como alguien mejor de aquellos que no han sido capaces de mantener el sueño vivo o abandonar el proceso por falta de motivación, deseo o auto-estima.

 

En el caso de verse mejor que otros, este maravilloso sitio perdería toda su brillantez y se desplomaría como un castillo de cartas.

 

Nadie puede volar con las alas del éxito si su intención es reírse y aislarse de los demás, su fin es destinado a ser igual a lo de Ícaro.

 

El sentido de plenitud ha de alimentarse con el ánimo de poderlo compartir con los demás, sobre todo con aquellos que aún no han encontrado la fuerza necesaria para convertir los sueños en realidad.

 

Porque de esto se trata.

 

Todos somos especiales, el que alcanza el éxito, el que lo desea, el que lo teme y también el que odia a aquellos que lo logran.

 

El éxito es una capacidad, una decisión, un acto de unión entre el yo interior y el mundo exterior. De tal manera si uno lo consigue, todos lo pueden conseguir.

 

En términos subatómicos, estamos hechos de la misma substancia, o sea 0,0000001% de materia y 99,9999999% de energía. La misma que mueve planetas y sistemas solares, la misma energía que calienta el sol y que crea los icebergs. Diferentes vibraciones, diferentes expresiones.

 

Así que el éxito no define una separación entre los hombres, solo define el grado de comprensión que uno tiene en manipular esta energía según su placer y deseo, transmutando y transformando su realidad en algo concreto.

 

El Éxito es un acto social, quien lo consigue es al mismo tiempo un promotor de este, quien lo vive tiene la responsabilidad de aclarar el camino a los demás.

 

La meseta del éxito es suficientemente grande para todas personas, no tiene límites de tamaño.

 

Todos venimos del mismo sitio, todos acabamos en el mismo sitio, lo que pasa en el medio es un regalo, quien sabe disfrutarlo tiene el don, el privilegio de poder compartir sus experiencias con quien se encuentra aún perdido en los sueños de otros.

 

Y, como todos venimos del mismo sitio ninguno es mejor que otro, nunca. Si, puede que alguien sea más fuerte o propenso a aguantar más situaciones difíciles o más inteligente y con más facilidad a finalizar tareas complicadas, o simplemente puede tener un corazón más valiente que otros, pero esto nunca ha sido una excusa coherente para crear diferencias entre los humanos.

 

El fuerte, el listo, el valiente, puede que tengan calidades que los favorezcan, pero esto nunca puede ser sinónimo de éxito, nadie te lo entrega por ser así, el éxito es una decisión, un contacto directo con nuestro ser superior.

 

Por esto el manifiesto al éxito empapa sus hojas con palabras que hablan de cooperación y no de competición.

El ser que goza, puede instantáneamente ponerse al servicio de los demás, compartir su sabiduría, sus errores y sus pasos, para aclarar el camino a lo demás lo suficiente para que todos y todas generan y alimentan el fuego interior, el mismo fuego que le entregara todas sus metas.

 

La cooperación, el servicio es como un río, que gracias a miles de millones de gotas que, solas no podrían ni mover un granito de arena, genera una tal fuerza que le permite correr a través de montañas, para alcanzar su destino, el océano.

 

Todos somos especiales, porque somos. Somos un increíble sistema vivo, capaz de manifestar cualquier cosas. Podemos crear la más oscuras tinieblas y un rato después la luz más luminosa del entero universo.

 

Somos seres perfectos en continua búsqueda de la perfección, somos tan ilimitados que nos gusta ponernos límites para poder crecer. Podemos crear desde la nada y viajar en el más profundo de nuestras almas. En este planeta, somos los únicos con tal don.

 

Podemos manifestar grandiosidad solo con un simple cambio de intención y de atención, somos nosotros que definimos el éxito y como tal, lo modificamos constantemente.

 

El Manifiesto al éxito es para todos y para todas, para que el concepto se convierta en acción y para que ninguno lo vea como algo lejos de su alcance, ya somos exitosos, no hay que buscar nada, solo hay que quitar del medio la capa de mediocridad y celebrar junto a los demás.

 

Nuestros ADN vibra de éxito, como seres vivos tenemos la responsabilidad de proyectarlo hacia afuera lo más posible, de subir su nivel y su intensidad para que resuene en todo el universo y para que haga vibrar todas las estrellas.

 

Tenemos la oportunidad de evolucionar nuestra más profunda esencia, de crear el camino perfecto para quien vendrá después, cada acción tendrá un eco sin fin en la vida de otros. Haz la paz con tus sentidos, eres un ser exitoso, que lo quieras o no.

 

Aquel o aquella que entra en contacto con su estado natural de plenitud y abundancia tendrá que cuidar de sus palabras y visiones porque estas son más poderosas que los vulcanos o los tsunamis y sus efectos pueden cambiar el curso de las galaxias y generar más poder que los agujeros negros.

 

El verdadero poder que tenemos no se puede medir ni se puede comparar con otras formas conocidas de expresión.

 

Una vez percibido este poder, el despertar se convierte el el sueño, y lo que parece irreal se manifestara de forma espontánea.

 

Cuando se haga la paz con este estado superior de consciencia, la magia ocurre, todo fluye como las aguas hacia una cascada, generando una energía tan poderosa capaz de romper todas las cadenas y candados que atrapan a quien no tiene confianza en sí mismo.

Estos serán atropellados por esta energía y tendrán la oportunidad de convertirse en ella.

 

Aprenderán a nadar y respirar bajo este flujo sin miedo y sin dudas, ellos mismos se convertirán en energía y verán y vivirán lo que siempre parecía una quimera.

 

El manifiesto al éxito es el espejo que todos necesitamos, un regalo que cada uno lleva para mostrar al otro sus verdaderas caras, para ver, sin juzgar cuantas capas uno lleva encima de su pureza.

 

Cada uno enseña al otro. Cada uno se convierte a la búsqueda del éxito para que los demás vean las capacidades que tienen dentro. Cuando el concepto de especial se transforma desde actitud del ego a acto social, todos seremos ricos, prósperos, completos y con infinita hambre de crecer más y más, con el fin de generar más experiencia en el universo que cada uno tiene dentro.

 

El manifiesto al éxito es el respiro, la contracción que genera expansión.

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Tu eres este manifiesto.

 

Gracias por leerte.

 

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